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Una de las ediciones de los 'Félix de Azara' descubre la alta montaña de la mano de Javier Ara

 

Presentación de la publicación.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Montañas acaba de ver la luz una publicación que descubre las especies más representativas de estas zonas con el título Vivir en las alturas, cuyo autor, Javier Ara, obtuvo uno de los premios a la Edición en los XVIII Premios Félix de Azara.

El libro plasma en 125 fotografías, acompañadas de textos y a modo de estudio, la peculiar fauna y flora que puebla las zonas más elevadas de la geografía altoaragonesa, por encima del límite de los bosques(entre los 1800 y los 3000 aproximadamente), y que tiene muchos puntos en común con las de zonas del Ártico. Tanto a esta conmemoración como a la nueva edición con el sello Félix de Azara se ha referido la responsable de Desarrollo Territorial y Medio Natural en la DPH, Maribel de Pablo, para afirmar que es la forma de recordar y sensibilizar acerca de la importancia que las montañas tienen para la vida y también de mostrar las oportunidades y los límites en su desarrollo. Lo más importante para De Pablo es que trabajos como el de Javier Ara “surgen de la capacidad de observación, la que queremos seguir despertando en la gente, de caminar por los paisajes y descubrir las especies que en ellos viven”.

ADAPTACIONES

A través de sus páginas, se muestra la geología y formación de los Pirineos y, sobre todo, cómo los animales y plantas prosperan en la alta montaña gracias a adaptaciones fisiológicas y comportamientos modelados a lo largo de miles de años, habituándose a unas condiciones de vida muy especiales: inclinadas laderas, fuertes oscilaciones térmicas, a una atmósfera con menos oxígeno y a largos y duros inviernos. “Muchas de estas especies llegaron con las glaciaciones, algunas se fueron con los hielos a la parte norte de Europa y otras quedaron confinadas en los picos más altos de los Pirineos”, tal como narra el fotógrafo Javier Ara que, añade,“han conseguido mantenerse ahí gracias a que están muy especializadas a vivir en el frío”.

RanaPirenaica-4236Natural de Sabiñánigo, Javier Ara ha dedicado mucho tiempo a fotografiar la naturaleza de las montañas, especialmente la fauna, y lo que quería era “mostrar las bellezas que se pueden encontrar en la alta montaña”, a la hora de referirse a la publicación recién editada. Ha participado en unos 70 libros y en las mejores revistas especializadas de naturaleza, en exposiciones individuales y colectivas de España y en otros países y ha recibido premios de fotografía como el Internacional David Gómez Samiter, dentro de los Félix de Azara, siendo accésit en varias convocatorias. Javier Ara ha hablado también de la “presión” que sufren áreas del Pirineo y el declive de las especies de montaña porque, según él, cada vez les quedan menos lugares donde vivir y sus zonas de cría se quedan educidas a unos pocos lugares de difícil acceso. Para el fotógrafo de naturaleza, estas publicaciones cumplen otra función: “la de saber que cuando se va a la montaña, hay unos seres vivos que son muy vulnerables, en referencia a la necesidad de ir con otra mentalidad y con más cuidado. “Hay que compatibilizar salir al monte y respetar a los animales”, insiste Ara, quien alerta de “un cambio climático que parece que es muy rápido y a algunas especies les puede costar la existencia”. Algunas especies especializas a vivir en el frío, entre los mamíferos, el sarrio es el que queda recogido como el más representativo de los Pirineos y la perdiz nival como el pájaro que vive a más altura, nunca baja de los 2.000 ó 3.000 metros de altura, cambiando de plumaje en cada época del año. También se pueden encontrar pasando las páginas de este libro el gorrión y el acentor alpino, muy difícil de ver cerca de los llanos; todavía más escasos son el mochuelo boreal o el urogallo pirenaico, que se refugian en altos bosques de pino negro. Llaman la atención las instantáneas del armiño, el conocido como “el carnívoro de colores” o la marmota alpina, de la que se explica que pasa todo el invierno dormida: dejan de consumir alimentos, baja su temperatura corporal, reducen la respiración y la frecuencia cardiaca y a lo largo de este período mantienen de las reservas acumuladas durante el otoño. También tienen su hueco el águila real o el quebrantahuesos con espectaculares fotografías y anfibios como la rana pirenaica de la que se ha hablado mucho en los últimos meses.

Iris latifolia-0653El pino negro es uno de los árboles más “valientes” y entre las flores las que hay que rompen el hielo para crecer como la galanthus nivalis. La oreja de oso (ramonda myconi) es otro endemismo pirenaico que en este caso pertenece a una familia de flora tropical, una reliquia que llegó a las montañas antes de las glaciaciones cuando el clima era más cálido que el actual. Bajo las aguas del glaciar de las Maladetas, aparece el ranunculus glacialis, probablemente la planta más resistente de los Pirineos. Esta flor solamente crece en zonas árticas o cadenas montañosas frías y tiene el récord de altura en Europa. Hay unas comunidades vegetales que también quedan plasmadas en el libro, los líquenes, pioneros de los seres vivos en la alta montaña y que pueden servir de base para otras plantas. Son tan resistentes que se las han llevado en vuelos hasta la Estación Espacial Internacional y han aguantado expuestas a condiciones espaciales, a las radiaciones cósmicas y ultravioletas sin protección alguna. El rhizocarpon, por ejemplo, es de extrema longevidad (4500 años), tanto como para crecer menos de 5 milímetros en un siglo.

PREMIOS FÉLIX DE AZARA

Maribel de Pablo ha anunciado que el jurado de los Premios Félix de Azara se reunirá el próximo viernes, 16 de diciembre, para valorar “los más de noventa trabajos” que optan en esta edición a alguna de las cinco categorías: Escolar, Medios de comunicación social, Entidades sin ánimo de lucro, Empresas y Premio internacional de Fotografía David Gómez Samitier, además de conceder ayudas para becas de investigación y a la edición como es el caso de Javier Ara. La dotación global de la convocatoria es de 36.000 euros. La responsable de Desarrollo Territorial ha querido remarcar que por primera vez en los últimos años, el jurado va a contar con propuestas en todas estas categorías. “Hay que decir que estamos muy satisfechos porque entre las candidaturas vemos a muchos que se han presentado por primera vez, lo que quiere decir que el trabajo por el medio ambiente se extiende entre todos los sectores”, ha señalado De Pablo, quien ha puesto como ejemplo la calidad de los trabajos que este año llegan de diferentes colegios de la ciudad de Huesca, pero también de varios del Sobrarbe, Monzón o Binéfar.

Para emitir el fallo de esta XIX edición, se comenzará a las 10 la reunión del jurado que estará presidido por la diputada de Desarrollo Territorial e integrado por representantes de todos los grupos de la Corporación provincial, representantes de las Consejerías de Educación y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, de la Cámara de Comercio e Industria de la provincia, miembros de la Universidad, del IEA, de colectivos de profesionales de la prensa o la fotografía, y de otros organismos, Además de los premios, la Diputación entrega también el Galardón que en esta ocasión será para la Fundación argentina de Historia Natural por su ingente labor en la defensa, conocimiento, difusión y estudio del medio natural, principalmente su contribución en algunos de los más recientes avances de las ciencias naturales.

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